En todo el mundo
en economía,
en política,
en los sistemas social y religioso...
somos primitivos.
Debemos reaccionar
Dios no tiene opinión alguna acerca de lo que hacemos en este planeta, tenemos el libre albedrío de hacer lo que deseamos. Simplemente observa, y nos describe; cómo podríamos vivir mejor de acuerdo a como decimos que queremos vivir ...
Nada hará Dios por cambiar esto, es nuestra elección que así sigamos tras miles y miles de años de civilización tal como lo estamos haciendo. Nosotros debemos tener elección libre y voluntad libre en estas cuestiones para que experimentemos nuestra meta más elevada, que no es otra cosa que conocerse como el Creador.
Y ahora,
después de todos estos millares de años,
esto es lo que hemos logrado evolucionar,
lo que hemos creado.
Observemos los noticieros.
¿No nos indigna?
Debemos reaccionar
… sin embargo debemos para ello generar antes una gran revolución, una revolución de evolución… ya que con la conciencia colectiva actual en esta raza humana no estamos preparados para tener un diálogo con nuestro ser interior que permita que cambiemos esta realidad física que hemos creado.
La humanidad vivió momentos iníciales, en la prehistoria y a partir de allí por mucho tiempo, donde su potencial y fuente de logros eran su cuerpo y su fuerza.
La mente fue mostrando sus ventajas frente al cuerpo y surgieron así ideas importantes, nace el fuego... ropa, calzado, la rueda...
Pasado el tiempo la mente despliega aún más sus virtudes y va dando así muestras de lo que luego sería el gran despegue:
“La Revolución Industrial se inició en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII.
La Revolución Industrial marca un punto de inflexión en la historia, modificando e influenciando todos los aspectos de la vida cotidiana. A partir de ese momento se inició una transición que acabaría con siglos de una mano de obra basada en el trabajo manual y el uso de la tracción animal siendo estos sustituidos por maquinaria para la fabricación industrial y el transporte de mercancías y pasajeros
La mente puesta así por encima de la fuerza bruta logra lo que en siglos estaba estancado.
IGUALMENTE AHORA debemos crecer por encima de nuestra mente.
Hasta hoy creíamos que la mente era nuestra mejor aliada en nuestras vidas y no es así.
La mente solo funciona recolectando información almacenada antes en su depósito y usándola, toma información anterior y repite, repite y repite, nada trasciende sobre ella. Lee las creencias de nuestros padres, analiza con muy pocas herramientas como debe reaccionar y reacciona.
Hoy necesitamos mirar más alto que eso, apoyarnos en nuestro ser interior que hace siglos está allí, dentro, esperando. Caso contrario nos perdemos lo maravilloso de lograr ser uno con nuestro ser interior y la tecnología, que debería depender de nosotros los humanos, literalmente, nos pasará por encima.
Podemos vivir mejor, estamos preparados para vivir mejor, estamos listos para hacerlo. Solo debemos reaccionar. Por encima de nuestra vida cotidiana hay todo un mundo que no conocemos y está preparado para nosotros.
William Shakespeare dijo
“¡Hay más cosas en el cielo y en la tierra, que todas las que pueda soñar tu filosofía!”
Creemos estar en la cima del desarrollo humano y la realidad es que apenas estamos comenzando.
Vemos en los noticieros lo que diariamente estamos haciendo como raza humana.
Somos muy primitivos y esta situación no cambiará hasta que se aplique una nueva forma de vida a largo plazo. Esta nueva forma de vida a largo plazo, la única que es real, es una Nueva Consciencia y una Nueva Percepción.
Una percepción de Unidad con nuestro Ser interior
y una consciencia de Amor para con todo lo que nos rodea.
Cuando el incentivo de grandeza no sea económico, cuando la seguridad económica y las necesidades materiales estén garantizadas para todo el mundo, entonces el incentivo no desaparecerá, pero sí será diferente, aumentará en cuanto a vigor y a determinación, y producirá grandeza verdadera, no el tipo de "grandeza" transparente y transitoria que producen los incentivos actuales.
"Vivir una vida mejor" es un buen incentivo. Crear una "vida mejor" para nuestros hijos es un buen incentivo, pero cabe preguntarnos y allí donde estamos viviendo el problema de hoy:
¿qué crea una "vida mejor"?
¿Cómo definimos hoy "lo mejor"?
Y ¿Cómo definimos "vida"?
Si definimos "mejor" como mayor, buenísimo, más dinero, poder, sexo y posesiones (casas, automóviles, ropa, colecciones de... etcétera)... y si definimos a la "vida" como el período que transcurre entre el nacimiento y la muerte en su existencia actual, entonces no estaremos haciendo nada para salir de la trampa que creó la propia situación de este planeta.
Pero si definimos "mejor" como una experiencia más amplia y como una experiencia más generosa de nuestro grandioso estado del Ser, y a la "vida" como un proceso de Ser eterno, constante, sin fin, lo más probable es que hallemos nuestro camino.
la vida
no es poder, sino fortaleza.
Una "vida mejor" no se crea mediante la acumulación de bienes materiales. Casi todos lo sabemos, todos decimos que lo entendemos, pese a lo cual muchas de nuestras vidas - y las decisiones que tomamos y que nos impulsan - tienen mucho que ver con esos bienes, y para ello, no miramos quien hay en el camino.
Nos esforzamos por tener cosas, trabajamos por ellas, y cuando conseguimos lo que queremos, nunca lo dejamos ir.
El incentivo para la mayor parte de la humanidad es lograr, adquirir, obtener cosas.
Debido a que nuestro actual incentivo de grandeza está relacionado con la acumulación de todo aquello que el mundo nos ofrece, lograrlo implica diversas etapas de lucha
y en esa lucha grandes porciones de la población
queda esforzándose
por lograr
la simple supervivencia física.
Cada día para ellos está lleno de momentos de ansiedad, de medidas desesperadas. La mente se enfoca en cuestiones básicas, vitales. ¿Tendremos suficiente comida? ¿Abrigo, protección? ¿No pasaremos frío? Masas enormes siguen preocupándose diariamente por estas cuestiones; son millares las que mueren cotidianamente sólo por falta de comida.
Cantidades menores de personas pueden sobrevivir razonablemente con los elementos básicos de sus vidas, pero luchan por conseguir más, una pequeña cantidad de seguridad, un hogar decoroso, un mañana mejor. Trabajan duro, se esfuerzan por el cómo y el si seguir adelante. Su mente está ocupada con consideraciones urgentes, dolorosas.
Son muchísimo menos los que tienen todo lo que necesitan, ciertamente, todo aquello que los otros dos grupos anhelan, pero, es sorprendente, muchos de este último grupo siguen pidiendo más todavía.
Sus mentes están preocupadas con retener todo aquello que han adquirido y con acrecentar lo que tienen.
Ahora bien, además de estos tres grupos, hay un cuarto.
Es el menos numeroso. De hecho es muy pequeño. Este grupo se ha liberado de la necesidad de las cosas materiales. Le importan la verdad espiritual, la realidad espiritual, la experiencia espiritual, y lo más paradójico de esto es que a ellos es a quienes el universo les retribuye con todo lo que necesitan y mucho más, la Ley de Atracción funciona para ellos.
Sin embargo, los miembros de este grupo ven la vida como un encuentro espiritual, como un viaje del alma.
Responden a todos los hechos humanos dentro de ese contexto. Retienen a toda la experiencia humana en el seno de ese paradigma. Su lucha tiene que ver con la búsqueda de Dios, con la realización del Yo y con la expresión de la verdad.
Conforme evolucionan, esta lucha deja de ser una lucha y se convierte en un proceso, un proceso de Autodefinición (no autodescubrimiento), de Crecimiento (no aprendizaje), de Ser (no hacer).
La razón de buscar, esforzarse, indagar, trabajar duro y tener éxito se torna totalmente diferente. Cambió la razón de hacer algo, y con ello cambia igualmente el hacedor. La razón se convierte en el proceso, y el hacedor se convierte en ser pleno.
Sea como fuere, antes, la razón para alcanzar, para luchar, para trabajar duro toda nuestra vida fue proporcionarnos cosas materiales;
ahora la razón es experimentar cosas celestiales.
Dado que anteriormente
los intereses fueron sobre todo intereses del cuerpo,
ahora los intereses son principalmente el alma.
Todo se mueve, todo cambia. Al cambiar el propósito de la vida, consiguientemente cambia la propia vida.
En ellos, el "incentivo de grandeza" cambió,
y, así, desaparece la necesidad de codiciar,
de adquirir, de proteger y de aumentar nuestras posesiones mundanas.
La grandeza ya no se mide por cuanto se acumula.
Aquí es donde debe apuntar esta Revolución de Evolución que hablamos en todos los textos que diariamente transcurren en esta página, Dios nos provee el método, Dios nos provee el modo, no estamos solos.
Aplicándolo al mundo, luego de esta Revolución los recursos se considerarían correctamente como pertenecientes a todos los habitantes de la Tierra. En un mundo bendecido con abundancia suficiente, se satisfarían las necesidades básicas de todos.
Todo el mundo lo querría así. Ya no habría necesidad de someter a alguien a un impuesto involuntario. Todos cederían voluntariamente una parte de su abundancia para apoyo a quienes tienen menos, sabiendo que el universo todo nos lo da cuando deseamos crearlo para nosotros. Ya no se vería que otros murieran de hambre por falta de comida; la cuestión sería contar con suficiente buena voluntad para crear un mecanismo de distribución por medio del cual la gente pudiera obtener alimento.
Obscenidades morales como las que son comunes en esta sociedad primitiva se borrarán para siempre el mismo día en que se cambie el incentivo por grandeza y la definición de él.
He aquí el nuevo incentivo:
Volver a ser aquello para lo que fuimos creados,
nada menos que la imagen física de la Deidad Misma.
Cuando nosotros decidamos ser Quiénes Somos Realmente
Dios hecho manifiesto -,
nunca más obraremos de un modo impío, malvado.
Ya no será necesario grabarnos mensajes en nuestra mente del tipo:
DIOS NOS LIBRE
DE TODO MAL
Veremos por fin que somos protagonistas y creadores de nuestra propia realidad.
En este mundo actual que hemos creado no solo es la política, la economía, la religión ,lo social o nuestras funciones básicas como padres o conyugues las que estamos llevando a cabo con un modelo inefectivo, sino toda nuestra forma de vida.
Nos hemos alejado el uno del otro. Hemos separado nuestras familias, desmantelado nuestras comunidades más pequeñas, a favor de ciudades enormes. En estas ciudades enormes hay más personas, pero menos “tribus”, grupos o clanes cuyos miembros consideren que su responsabilidad es incluir responsabilidad para todos.
En realidad, no tenemos ancianos.
No al alcance de la mano.
De algún modo hemos de dar fin a este ciclo, en primer lugar, reconozcamos que es real.
Muchos de los seres humanos vivimos en negación. Muchos fingimos que lo que es así, simplemente no lo es. Nos mentimos a nosotros mismos y no deseamos escuchar la verdad, mucho menos expresarla.
Esta negación, este fracaso de observar y reconocer esto no es algo insignificante. Si en verdad deseamos cambiar las cosas, hemos de generar un enorme cambio, una enorme Revolución de Evolución. Ha llegado el momento de decir la verdad, sencilla y simple.
Con frecuencia, la verdad resulta incómoda.
Sólo conforta a aquellos que no desean ignorarla.
Entonces, al no ignorarla, la verdad no sólo se vuelve confortante,
sino también inspiradora.
Hay algunos buenos motivos para sentirnos animados, optimistas en cuanto a que se generen cambios en nuestra sociedad. Se observa que las cosas han empezado a cambiar. Hay más énfasis en nuestra especie para crear comunidad y formar familias amplias, más que en años recientes.
Estamos honrando cada vez más con mayor frecuencia a nuestros mayores, produciendo significado y valor en sus vidas y de éstas. Es un gran paso en una maravillosa dirección útil.
Las cosas están “cambiando”. Pareciera que nuestra cultura ha dado ese paso. Ahora, debe ser hacia delante desde allí.
No se pueden hacer estos cambios en un día. Por ejemplo, no podemos cambiar toda nuestra forma de paternidad, que es como se inició esta corriente actual de pensamiento, de un solo golpe. No obstante, podemos cambiar nuestro futuro, paso a paso.
Busquemos ideas para la construcción de nuestros mañanas.
Empecemos examinando nuestros ayeres.
Cuando conocemos el pasado, podemos saber más acerca de todos nuestros posibles futuros. Será útil para nosotros saber cómo llegamos adonde nos encontramos hoy para aprovechar así esa experiencia en pos de construir un mañana mejor.
Hemos de hablar acerca de fuerza y de fortaleza y de la diferencia entre ambas. Acerca de esa figura de Satanás que hemos inventado, cómo y por qué la necesitamos inventar y cómo decidimos que nuestro Dios era un “Él” y no una “Ella”.
Hemos de hablar acerca de Quién Es Dios Realmente y no de quién hemos dicho que es en nuestras mitologías. Hemos de reemplazar la mitología con la cosmología, la verdadera cosmología del universo y su relación con Dios. Hemos de saber sobre la vida, como funciona y por qué funciona de esta manera.
En la sección Inicio, esta página deja transcurrir diariamente episodios distintos de la vida humana, sentimientos, formas de vivir, de amar, de transgredir, de ser y no ser, todas tomadas del inspirador Libro de Neal Donald Walsh, “Conversaciones con Dios”, estos textos son reveladores porque éste libro lo es. Debemos leer la versión completa.
Cuando conozcamos esas cosas, podremos decidir lo que deseamos desechar dentro de lo que nuestra raza ha creado. Hemos de tratar de construir un mundo más nuevo, de crear una nueva realidad.
Nosotros, hijos de Dios,
hemos vivido en una prisión ideada por nosotros.
Ya es hora de liberarnos de ella.
Ya es tiempo de que nos liberemos.
En verdad, hemos aprisionado a nuestro Yo Sagrado
y ya es hora de que liberemos a nuestro Yo.